Estabas recién entendiendo cómo funcionaba la tómbola del SAE —esa lotería en la que metís a tu hijo y rezái pa’ que no quede en un colegio a dos micros y un metro de distancia— cuando el Presidente José Antonio Kast presentó este 23 de junio un proyecto de ley que le mueve el piso a todo el sistema. Recalcamos: PROYECTO. Todavía no es ley, todavía no aprueba nadie nada, pero el apoderado promedio ya sintió el escalofrío de tener que aprender un trámite nuevo desde cero.
La idea, según el gobierno, es meter dos mecanismos: la “Elección Mutua” y la “Asignación Aleatoria”. El segundo es básicamente la tómbola de siempre, así que ese ya lo cachái. El primero es el novedoso: los colegios con alta demanda —esos donde postula más gente que cupos hay— podrían, si quieren, evaluar al postulante por adhesión al proyecto educativo, asistencia previa, notas desde 7º básico, entrevistas, aptitudes para programas de especialización y hasta por si la familia fue a las charlas informativas. O sea: ahora no solo postulái tú al colegio. El colegio también te postula a ti. Mutuo, dicen.
“Esta iniciativa apela a restaurar el reconocimiento al mérito y al esfuerzo de los estudiantes”, dijo el Presidente. Y agregó, por si quedaba duda: “El esfuerzo importa y el mérito cuenta, y eso es algo que nunca podemos olvidar”. El apoderado lo lee asintiendo, mientras calcula mentalmente cuántas charlas informativas un martes a las 18:00 cabe en una jornada que ya incluye pega, almuerzo recalentado y la fila de la farmacia.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, puso el dato técnico: hoy el 80% de los que postulan a colegios sobrecupo termina en asignación aleatoria, y la reforma buscaría minimizar eso. Traducido: cuatro de cada cinco familias hoy quedan donde caiga la pelotita. El proyecto promete que eso cambie —para algunos—, porque solo los colegios con sobrecupo podrían acogerse a la Elección Mutua, y de forma voluntaria. Para el resto, y pa’ los cupos que sobren, la tómbola sigue girando como siempre.
El texto también incluye salvaguardas: reserva de cupos para estudiantes de la Subvención Escolar Preferencial (SEP) y para estudiantes con discapacidad o necesidades educativas especiales permanentes. Letra chica que el apoderado agradece, aunque sabe por experiencia que entre la letra chica de un proyecto y lo que pasa en la ventanilla suele haber un abismo del porte de un año escolar completo.
Por ahora, nada está decidido: es un proyecto presentado, le falta todo el trámite en el Congreso, y de aquí a que se vote puede pasar de todo. Mientras tanto, el chileno con hijo en edad de postular hace lo único que sabe hacer en estos casos: guardar el celular, mirar por la ventana de la micro, y prepararse mentalmente para aprenderse otro sistema más.