Llegó el invierno y con él esa tos del compañero de oficina que empieza el lunes y para el jueves ya contagió a media pega. Las autoridades sanitarias confirmaron lo que tu garganta ya sospechaba: los virus respiratorios andan circulando como micro en hora punta, y la influenza A se quedó cómoda en el primer puesto sin que nadie le hiciera competencia.
El dato que duele en el cuerpo: las consultas por enfermedades respiratorias son el 37,7% del total de atenciones médicas. O sea, casi cuatro de cada diez que están haciendo la fila en el consultorio van por lo mismo que tú: estornudando, abrigados hasta las orejas y rezando para que sea “solo un resfrío”. La influenza B, mientras tanto, aprovechó el caos invernal para ascender: con 23,2% de positividad le pasó por arriba al rinovirus y lo mandó al tercer lugar, como quien sube de cargo sin pedir permiso.
La noticia buena, porque alguna tenía que haber, es que el Ministerio de Salud reforzó el llamado a vacunarse pensando en las semanas más heladas que se vienen. Y para que no tengas excusa, habilitó un buscador online donde encontrái vacunatorios abiertos no solo para la influenza, sino también para Covid-19, neumonía, VSR y tosferina. Cinco vacunas en un mismo buscador: el combo completo del invierno chileno, todo en una pantalla.
Pero ojo con el detalle burocrático que nunca falta. Según el comunicado oficial, “los trabajadores tienen acceso a medio día de permiso laboral para vacunarse y deben presentar comprobante de vacunación a su empleador”. Traducido: el Estado te regala medio día, pero la pega te lo cobra con factura. Nada de vacunarse y desaparecer al sol; hay que volver con el papelito en la mano probando que el pinchazo existió, no vaya a ser que alguien use la influenza de coartada para una tarde libre.
Así que ya sabís: este invierno el trámite es ir, pincharse, pedir el comprobante como si fuera entrada de cine, y entregarlo en recepción. Las autoridades insistieron en que el llamado es “de cara a las semanas más frías del invierno”, y por una vez la recomendación es simple y vale la pena hacerle caso: la fila la odiamos todos, pero la influenza A no espera a que te desocupes.